Pongo aquí algunas cosas que he señalado de la última novela de Martin Amis, La viuda embarazada.
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Cuando te haces viejo... Cuando te hace viejo, te sorprendes haciendo una audición para el papel de tu vida; luego, al cabo de interminables ensayos, te ves actuando en un film de terror --un film de terror muy poco serio, sin ningún talento y, por encima de todo, de bajo presupuesto, en el cual (como suele ser de rigor en las películas de terror) se reservan lo peor para el final (pp. 13/14)
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Así funciona la cosa. Mediada la cuarentena tienes tu primera crisis de mortalidad (la muerte no va a ignorarme); y diez años después tienes tu primera crisis de edad (mi cuerpo me susurra que a la muerte ya le estoy llamando la atención). Pero en el ínterin te sucede algo verdaderamente interesante.
A medida que se acerca el quincuagésimo cumpleaños, se agudiza la sensación de que tu vida se va adelgazando, y de que seguirá haciéndose más y más fina hasta disolverse en la nada. Y a veces te dices a ti mismo: Eso ha ido un poco rápido. Aquello fue un poco rápido. En determinados estados de ánimo, puedes tener ganas de expresarlo de forma bastante más enérgica. Como por ejemplo: ¡¡¡JODER!!! ¡¡¡ESTO ha ido COMO UNA PUTA CENTELLA!!! Luego llegaron y pasaron los cincuenta, y los cincuenta y uno, y los cincuenta y dos. Y la vida vuelve a espesarse. Porque ahora hay una presencia enorme e insospechada dentro de tu ser, como un continente ignoto. Es el pasado. (p.14)
Él escuchó todo lo que le decía. El anuncio de Lily lo había dejado huérfano, sumido en el dolor (por despojado). De ahí venía "huérfano": del griego orfanos ("despojado de padre o madre, o de los dos"). Keith, de hecho, había nacido despojado. Y el barrunto de que éste habría de seguir siendo su estado natural se le antojaba ahora harto verosímil. Desolado: del latín desolare, "abandonar", de de ("completamente") + solus ("solo"). Él escuchó a Lily --y por supuesto sabía todo aquello de antemano--. Algo se estaba gestando en el mundo de los hoombres y las mujeres, una revolución o cambio radical, un reajuste que tenía que ver con el conocimiento carnal y con la emoción. Keith no quería ser un anacronismo. Y creo que puedo afirmar que éste fue su primer intento de "gestión del carácter": decidió mejorar en su actitud para no enamorarse. (p.36).
Hay una vieja palabra para la manera en que te mira Scheherazade --le dijo a Lily en la biblioteca pentagonal. Estaba en lo alto de una escalera a mano, casi a la altura de la cúpula--. Te puede parecer que es contemporizadora. Pero se trata de un término de alabanza. Y de gratitud humilde. Condescendencia, Lily. Del Eclesiastés; del latín con ("junto con") + descendere ("bajar"). Lo importante es "con". Dado que es una Lady y demás (p. 46)
Era sólo a Nicholas, carne de su carne, a quien Karl envidiaba realmente. Y envidiar, sugiere el diccionario, nos lleva, con un movimiento de caballo, a empatía. Del latín invidere ("mirar maliciosamente"), de in ("dentro") + videre ("ver"). La envidia es una empatía negativa. La envidia es una empatía en el sitio equivocado y en el momento equivocado. (p. 127)
Era el 19 de abril de 2003, y él estaba recluido en el estudio de fondo del jardín. No quería salir, pero a veces salía. Luego, el 23 de abril, empezó a dormir en el estudio. Su mujer se plantó ante él en jarras, con las fuertes piernas bien separadas; aun así, empezó a quedarse a dormir en el estudio. Necesitaba escapar de la cordura --no sólo ocho horas cada veinticuatro, sino dieciocho--. Estaban teniendo lugar reorganizaciones en ls fuentes de su ser.Abrir los ojos, despertar, dejar el reino simulado que construye el sueño, levantarse de la cama y ponerse en pie: tales cosas parecían consumir la parte del león de lo que quedaba del día. En cuanto a afeitarse, defecar, ducharse: aquello era una novela rusa (p.129).
Cuando hablaba con sus hijos, Keith reparaba en que cool era casi la única palabra superviviente del vocabulario de su juventud. Lo utilizaban sus hijos, lo utilizaban sus hijas, pero había perdido su connotación de "perdón bajo presión" y ya sólo significaba good. En consonancia, jamás oías su contrario: uncool.
Para alguien nacido en 1949 la palabra entraña dificultades adicionales. Hacerse viejo es muy uncool. Las bolsas y las arrugas son muy uncool. Los audífonos y los andadores son muy uncool. Las residencias de ancianos son tan uncool (nota del traductor: cool: "guay". Good: "está bien". Uncool, "chungo". (p.130)

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